¿Sabes cómo limpiar tarima flotante?

La tarima se ha convertido en uno de los pavimentos más utilizados en las viviendas de nuestros clientes.  Sin embargo, ¿sabes cómo limpiar tarima flotante? A pesar de parecer una pregunta sencilla, la respuesta no lo es. En muchas ocasiones, existen ideas preconcebidas acerca de la limpieza de este tipo de suelos. De esta forma, podemos provocar daños irreparables en la superficie de nuestro suelo. Por ello, es importante tener en cuenta algunas recomendaciones a la hora de limpiar una tarima flotante. De esta forma, preservaremos el aspecto de nuestro suelo durante una larga temporada de tiempo. Mantendremos el aspecto original de nuestro pavimento y tendremos un suelo nuevo durante todos los días de nuestra vida.

Limpiar tarima flotante: generalidades

La tarima flotante es uno de los pavimentos más resistentes que podemos encontrar en el mercado. De esta forma, aguanta muy bien una gran cantidad de golpes, arañazos o el desgaste en su limpieza. Así, generalmente no es necesario ningún cuidado especial para tener un pavimento limpio y reluciente. Sin embargo, algunos consejos nos ayudarán a realizar un mantenimiento diario para contar con un aspecto impoluto. Para ello, la colocación de alfombras en la entrada o un zapatero en el que depositar nuestro calzado nos ayudará a evitar que pequeñas piedras arañen nuestro hogar. Así, al venir de la calle con aguar o barro, evitaremos que éstos se propaguen por el resto de la vivienda. De esta forma, conseguiremos un mejor mantenimiento sin necesidad de estar todo el día limpiando.

Por otro lado, tanto mesas, sillas como mobiliario en general pueden tener adheridos elementos para evitar rozar el suelo. De esta forma, los remates de goma o los elementos especiales para los bordes del mismo material, nos ayudarán en este propósito. De esta forma, mantendremos la tarima a salvo de posibles agresiones. Nuestro hogar mantendrá su aspecto original durante un mayor periodo de tiempo y eso lo notaremos también en nuestro bolsillo. En muchas ocasiones, la prevención de una mancha o arañazo consigue más rendimiento que el posterior arreglo o limpieza.

Limpiar tarima flotante: productos y utensilios

Mantener la tarima limpia y con el aspecto estético del primer día suele ser el objetivo de todos los clientes. Así, este pavimento tiene un atractivo natural que dota al espacio donde está instalado de una belleza y una sensación incomparables. Para ello, muchas personas tratan de utilizar todo tipo de productos y utensilios en su afán de conseguir el aspecto ideal. Sin embargo, nada más lejos de la realidad.  Para limpiar tarima flotante los productos y utensilios que podemos utilizar están al alcance de cualquiera y no suponen un gran desembolso económico.

De esta manera, lo más recomendable es pasar siempre una mopa o utilizar la aspiradora. En el caso de la segunda, debemos utilizar un cepillo especial para madera y así conseguir no dañarla. Con estos dos elementos, estaremos retirando toda el polvo que haya quedado en la superficie del solado. Un consejo importante a la hora de realizar esta acción es llevarla a cabo siempre en la misma dirección. Así, si seguimos la orientación de las láminas de la madera estaremos haciendo el trabajo de forma perfecta. El motivo principal es evitar que el polvo se cuele entre las ranuras de las lamas de la tarima.

Una vez hemos terminado de retirar todo el polvo superficial, podemos pasar una fregona para terminar la limpieza. En este caso, es importante utilizar un jabón neutro y asegurarse de que la fregona está bien escurrida. Así, evitaremos que un exceso de agua cause daños en la madera. Para ello, también, no será necesario limpiar el suelo con la fregona todos los días.

Limpiar tarima flotante: tipo de mancha

Uno de lo elementos más importantes a tener en cuenta a la hora de limpiar tarima flotante es el tipo de mancha. Así, no todas las marcas de suciedad deben ser retiradas de la misma forma. De esta forma, es importante tener en cuenta el tipo de residuo que ha creado la mancha sobre la superficie del pavimento. Por ejemplo, si se trata de aceite, la solución más rápida y eficaz consiste en verter una pequeña cantidad de vinagre en agua y frotar sobre el suelo con un paño ligeramente humedecido. Por otro lado, si la mancha proviene de un residuo líquido como zumo, refresco o cerveza, el procedimiento es distinto. De esta manera, un paño seco nos ayudará a absorber dicho elemento. Si ha pasado el tiempo suficiente como para que el líquido se haya secado, entonces primero deberemos ablandarlo con un paño húmedo.

En otras ocasiones, nos encontramos con manchas más difíciles de retirar. En estos casos, la orina, la sangre o el chocolate son algunos de los ejemplos de mayor dificultad. Así, para estos elementos lo más recomendable es hacer utilizar algún tipo de producto específico. Además, si la mancha proviene de productos como barniz, maquillaje o esmalte de uñas, el tiempo juega en nuestra contra. Así, para estos productos es totalmente recomendable utilizar un trapo limpio con la mayor celeridad posible.

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