Espuma aislante: ¿Para qué sirve y qué tipo debo comprar?

Cuando nos disponemos a instalar un parquet o tarima en nuestro hogar, en ocasiones nos olvidamos que el aislante es muy necesario. Así, para evitar transmitir ruidos a la vivienda situada debajo y evitar la perdida del calor en la nuestra, el aislamiento es fundamental. Para ello, existen varias formas de protección, sin embargo, nosotros hoy vamos a hablar sobre la espuma aislante. Así, con el artículo titulado: “Espuma aislante: ¿para qué sirve y qué tipo debo comprar?”, queremos traeros los mejores consejos. De esta forma, tendréis los conocimientos necesarios para la instalación en vuestro hogar. Podréis seleccionar entre la multitud de opciones que os encontraréis, la más adecuada para vuestro hogar. De esta manera, conseguiréis el aislamiento adecuado para la vivienda y no tendréis problemas con los vecinos.

Espuma aislante: uso y fabricación

Antiguamente, los suelos de madera se instalaban directamente sobre el soporte rígido estructural. Esto es, la madera se colocaba directamente en el forjado sin que existiera ningún tipo de protección entre ambos. Sin embargo, y gracias a la investigación y los avances tecnológicos, ahora existen métodos de montaje mejores. Con este fin se creo la espuma aislante para la colocación entre el soporte y el suelo de madera. Así, se consigue mejorar el aislamiento frente al frío y la protección frente al ruido. De esta forma, contamos con un suelo que protege mucho más tanto a los usuarios del mismo como al resto de vecinos.

Además de las ventajas anteriormente mencionadas, con este material conseguimos muchas más. De esta forma, la instalación del pavimento se puede hacer sobre otro anterior sin necesidad de retirarlo. La espuma permite que la instalación se realice sobre este mismo. Así, lo único que necesitamos es que el solado se encuentre seco y bien nivelado. Una vez está preparado, colocamos la madera elegida que, en la mayoría de los casos, se une mediante un sistema tipo clic. Cuando ya hemos terminado la colocación, el suelo quedará de una forma “flotante” que es el sobrenombre con el que se la conoce.

Espuma aislante: tipos

La variedad de tamaños y grosores que presenta la espuma aislante es muy amplia. Para su comercialización se utilizan rollos o planchas. De esta forma, podemos elegir el sistema más conveniente para nuestra instalación. Generalmente, este material tiene un grosor de unos 2 o 3 milímetros y no se puede colocar en suelo con calefacción. Esto es debido a que la composición del material no permite la transmisión del calor. Por otro lado, también existen algunas espumas que alcanzan los 5 milímetros de grosor. Éstas provocan un aislamiento mayor, sin embargo, suelen ser más caras. Para que la calidad sea adecuada, el grosor mínimo recomendable es de 3 milímetros. De esta forma, nos aseguraremos que la protección es adecuada en toda la habitación.

Como acabamos de comentar, la espuma aislante no es adecuada para la instalación del suelo radiante. Sin embargo, eso no quiere decir que este suelo sea totalmente incompatible con este sistema. De esta forma, si queremos instalar este pavimento, debemos colocar un aluminio o polipropileno metalizado que nos ayude a transmitir el calor hacia el espacio habitable. Por otro lado, si el suelo está muy desnivelado, lo más conveniente es contar con polietileno reticulado. Sin embargo, este material presenta una pequeña deficiencia en su protección frente a la humedad.

Por último, en algunas ocasiones, nos encontramos con fabricantes que ofrecen sus propias espumas. De esta forma, debemos asegurarnos antes de que cumplen la función que estamos buscando y de que su composición es la más adecuada. Para ello, siempre es aconsejable preguntar o acudir a algún profesional que nos pueda ayudar.

Espuma aislante: instalación

Como hemos visto, existen varios tipo de espuma aislante para su instalación con nuestro pavimento. De esta manera, las opciones son bastante variadas. De esta forma, este tipo de material también se conoce con otros nombres como foam, underla o Cell Aire. Todas ellas son denominaciones para un mismo compuesto.

Para su instalación, no se requiere una gran habilidad ni materiales. De esta forma, la capa de espuma protectora de polietileno se sitúa en primer lugar en la habitación. Para ello, debemos contar con láminas lo más grandes posibles. Así, en caso de no cubrir todo el espacio con una única lámina, podremos unir varias simplemente con cinta aislante. Una vez tengamos todo el espacio cubierto con las láminas necesarias, nos disponemos a fijarlas en el suelo o soporte. Para realizar esta acción solamente necesitaremos fijarla en los extremos con cinta aislante para evitar que se mueva o que nos cause algún problema en la instalación del resto del pavimento.

La flexibilidad, el reducido peso y la manejabilidad de la espuma aislante resultan en una instalación rápida y sencilla. Así, no necesitaremos la ayuda de un profesional para ello y podremos realizarla nosotros mismos. De esta forma, podremos ahorrar tiempo y dinero en la colocación de nuestro nuevo pavimento.

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